23 junio 2012

Levain Bakery, NYC

En el Upper West Side de Nueva York se encuentra esta pequeña panadería/pastelería, especializada en galletas. Es tan pequeña que pasando por delante no la encontramos hasta el segundo intento.


Con aspecto de negocio casero, de barrio, nada más abrir la puerta nos recibieron con una sonrisa maravillosa y una vitrina con las galletas más impresionantes que hemos visto/comido nunca. Recuerdan a aquellas que comía Triki, el monstruo de las galletas de Barrio Sésamo. Imprescindible en cualquier visita a Nueva York.


La Levain Bakery se encuentra en el número 167 West de la calle 74. Tienen otra en Harlem, cerca de Central Park, pero nosotros no fuimos.

Aquí podéis ver la cajita donde nos dieron las galletas, junto al café y el zumo que desayunamos ese día.


Y aquí una de las galletas, atención al tamaño.




14 agosto 2011

Tarta de queso


Por aclamación popular, aquí está la receta de la tarta de queso. Comentar que la receta me la dieron en Lugo, en un restaurante dentro de la zona amurallada.

Ingredientes:
  • 1 litro de nata para montar
  • 350 gramos de queso para untar, tipo Philadelphia
  • 2 sobres de cuajada
  • 1 vaso de leche grande
  • galletas para la base
  • 120 gramos de azucar

Todo se puede comprar en Mercadona, incluyendo los sobres de cuajada, que en otros comercios no se encuentran.

Para las galletas, recomiendo las cuadradas, tipo Rio, ya que debido a su forma permiten rellenar mejor la base del molde.




Primero mezclamos el queso, el azucar y la nata en un recipiente y removemos a fuego medio hasta que comience a hervir.




Por otro lado, echamos los sobres de cuajada en el vaso de leche y removemos.






Una vez haya comenzado a hervir la nata, el azucar y el queso, vertemos el vaso de leche en el recipiente.




Y, sin cambiar la potencia del fuego, volvemos a remover hasta que vuelva a hervir. Una vez ocurra esto, apartamos el recipiente del fuego y lo dejamos enfriar.




Colocamos en la base de un molde las galletas, repartiéndolas para que ocupen toda la superficie posible. Si es necesario, romper las galletas para los huecos que puedan quedar.




Una vez con la mezcla fría, se vierte sobre la base de galletas. Es muy importante que no la echéis cuando todavía este caliente, ya que eso haría que las galletas subieran a la superficie.

Una vez hecho esto, hay que dejarla reposar 2 días en la nevera, y después ya estará lista para comer.

Se puede servir con sirope de caramelo o mermelada por encima, aunque sola también esta deliciosa.

Perdonad que no tengamos la foto del producto acabado, pero la batería de la cámara nos jugó una mala pasada, jeje.

Que la disfrutéis.



06 agosto 2011

Magdalenas de chocolate

Siguiendo la receta que podéis encontrar en este mismo blog, nos decidimos a "cozynar" el sábado por la tarde unas deliciosas magdalenas de chocolate. He aquí la prueba de ello.

Lo primero, comprar los ingredientes, para lo cual hicimos una incursión en el Mercadona de la esquina, a saber:

  • 200 g. de harina

  • 3 huevos

  • 150 g. de azúcar moreno

  • 5 cucharadas soperas de aceite (nosotros utilizamos de aceite de oliva)

  • ralladura de un limón

  • una tableta de chocolate con 70% mínimo de cacao

  • un sobre de levadura royal

  • moldes de papel para madalenas


La elaboración es muy sencilla. Mezclamos todos los ingredientes en una batidora (nosotros utilizamos una tipo americana) y por otro lado se desmenuza el chocolate.


Una vez se han batido todos los ingredientes, se preparan los moldes y se rellenan hasta 2/3 de su capacidad.



Sí, fuimos un poco optimistas con los moldes. Con las cantidades comentadas da para hacer unas 16/18 magdalenas.

Una vez rellenos los moldes, meter en el horno a 200º durante 15 minutos y estarán listas.


26 noviembre 2009

Can Roca, enhorabona!

Enhorabuena a los hermanos Roca y su obra de arte llamada Can Roca.



Por la tercera estrella Michelin, por el enorme trabajo que les ha llevado, y por hacernos disfrutar de la comida como en ningún otro sitio.

21 noviembre 2009

el filibustero

¿Existe una comida más típicamente francesa que un crêpe? En la zona de Montparnasse, las crêperies son tantas que a veces tiene uno la impresión de que son todas del mismo dueño. Para nada. Estuvimos en una donde tardaron casi una hora en atendernos; otra muy turística en Saint André des Arts, pero recomendable, donde vamos siempre que estamos por el barrio latino.
A le Flibustier llegamos de casualidad tras descartar el cine por falta de tiempo, y fue todo un acierto.



Para beber, como en toda crêperie bretona que se precie, una botella de sidra:




Para comer, una crêpe de jamón (a no ser que ponga jamón crudo, siempre es cocido, es decir, lo que en España se conoce como de York), champiñones y huevo. Sin queso, que deja la crêpe pegajosa, pesada e incluso incómoda de cortar. ¡Es una crêpe, no una pizza!



De postre, normalmente se come una segunda crêpe, pero dulce. Eso fue lo que hizo Marina, con una de compota de manzana. Yo cambié a helado, que estaba pasable. Echo de menos los helados italianos. Pero al menos no era azúcar con hielo, como suele ocurrir en España (como se hace desde hace años con el turrón, donde se nota que el azúcar es más barato que las almendras, y para ahorrar coste... ya sabéis).



Las crêpes, excelentes, sin duda un lugar a recordar y repetir. Por cierto que en el Flibustier, la harina para hacer la masa es bio y de centeno. Lo bio ya no es una moda en París, es algo que tienen que ofrecer los restaurantes o corren el riesgo de perder clientes. La sidra, suave; nos terminamos la botella y pudimos volver a casa caminando sin dar tumbos por la calle. La factura, menos de 20 euros por cabeza.

l'hydrophobe

Partiendo del nombre del lugar, uno ya sabe a qué atenerse. El agua para las ranas, que los humanos hacemos un vino excelente, y sirve para algo. Fuimos con algo de prisa, y eso se da de tortas con un lugar así; pero una vez allí nos sentimos a gusto y olvidamos el reloj. Fue fácil elegir porque la camarera habla español.





Fórmula habitual: un primero y un segundo, más un segundo y un postre. Único primero, una ensalada de lentejas con magret de pato. Personalmente prefiero las lentejas menos secas, pero aun así el plato era excelente.


De segundo pedimos los dos lo mismo. Ya no recuerdo el nombre, porque la comida en sí era tan sugestiva que es imposible de olvidar. Olía, parecía y sabía como un cocido, pero sin el vuelco de garbanzos. Incluso nos trajeron la salsa en una taza... un salsa que era caldo de cocido.




De postre pedimos una pera al vino, lo mejor de la comida con diferencia. Y después, un excelente café (italiano, claro).



Y por una vez no recomendaremos el lugar. No es especial. Marina repitió esta semana y comió bastante mal. Pero teníamos que contarlo.

11 noviembre 2009

l'amant du sud

Este local es por lo visto lugar de famoseo. No nos quedamos en la terraza, las estufas daban demasiado calor. Nos sentamos en el rincón de la sala, con lo que los dos pudimos acomodarnos en los sillones de la pared. Para empezar nos invitaron a ponche: ron, azúcar y zumo de pomelo.


 

Después, la jugada habitual. Pedí un primero y un segundo, y Marina un segundo y postre. De primero no acerté: pedí una ensalada, que aunque llevaba magret de pato y alcachofitas, no era nada del otro mundo. El vino, dos copas de Burdeos.




Aproximadamente en ese momento llegó un actor, ni idea de quién porque no lo conocíamos, y la gente que había por allí y los dueños salieron a saludarlo. Mientras, mucha gente de aperitivo y vinos en la barra.

De segundo, Marina pidió este tartar de salmón con lima, normalito:



El otro segundo plato fue el primer acierto pleno de la noche, costilla de cordero. Y conste que he comido cordero en Segovia o Ávila. Buenísimo.




Y el cénit llegó con el postre. (Casualidad, a mediodía en la cantina del trabajo había comido yo lo mismo. Obviamente diferente calidad y cantidad). Marina dice que cuando yo tenga que salir de misión ella se irá a cenar el postre allí, a repetir el crumble aux pommes:





Otro lugar marcado en el mapa de restaurantes para repetir.